SINOPSIS

La obra comienza con un personaje, Osvaldo, que intenta contarle a Ana, su esposa, el encuentro que ha tenido ese día con otra mujer. A partir de ese momento, la situación crece con él queriendo compartir con ella ese sentimiento tan importante y ella no queriendo que su marido siga adelante alegando, entre otras cosas, que es su esposa, no un amigo. A pesar de todo, Osvaldo insiste, hasta plantear, inocentemente, la posibilidad de vivir los tres juntos con el argumento de que después de tantos años de casados y habiéndose ido ya los hijos, resolverían, por un lado, el problema de soledad que tienen como pareja y, por otro, el de aquella mujer, que también se encuentra sola.
Imprevistamente aparece Magda, la otra mujer, quien, invitada por Osvaldo, viene a festejar su cumpleaños en la casa de ellos dado que no tiene con quien hacerlo. Ante la resistencia y exasperación de Ana frente a su presencia y a la propuesta, deciden atarla a una silla, la amordazan y amenazándola con una aguja de tejer tratan de convencerla, exaltando la necesidad de compañía y la solidaridad, de lo beneficioso que sería, también para ella, vivir los tres juntos. En un momento, Ana logra que la liberen, se apodera de la aguja y pasa a perseguirlos a Osvaldo y a Magda. La acción se desarrolla en un juego incesante donde van cambiando quienes amenazan y cuestionan a los demás hasta llegar a un final en el que, después de expresar, los tres, sus miedos y sus deseos, se disponen a festejar juntos el cumpleaños.

La obra intenta plantear el conflicto entre los deseos del hombre, sus pasiones, y las estructuras culturales que no le permiten expresarlos y vivirlos, obligándolo, en cambio, a ocultarlos.
También trata de cómo la posibilidad de la pérdida del afecto de un ser querido o la desesperada necesidad de compañía pueden transformar a la persona más generosa y, aparentemente, más inofensiva, en alguien capaz de llegar a situaciones límites de violencia con el fin de retener al otro o de no sentir la humillación y la angustia de ser abandonado y, en definitiva, el miedo a la soledad.

Compañía fue premiada por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en 1990 y ganó el Premio ACE de la Asociación de Cronistas del Espectáculo, en el rubro Mejor Autor Argentino del ‘96.
Premio Teatro XXI, del GETEA (Grupo de Estudios de Teatro Argentino), de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, a Mejor Autor Dramático Argentino de 1996.
Premio Argentores ’96.
Nominación al Premio Florencio Sánchez, que otorga la Casa del Teatro, al Mejor Autor de 1996.
Premio “María Casares” de Galicia, España, a Mejor Actriz.
Cuatro Premios HOLA, de Nueva York, por sus tres temporadas.

Fue editada por Editorial De la Flor, en el Tomo 1 de las obras de Eduardo Rovner. También por la revista Gestos de la Universidad de Irvine, California, USA; por Girol Books, de Canadá y por la revista Primer Acto de España.

Personajes: 3
Escenografía: 1
Duración: 75 min.
Vestuario: actual.

PUESTAS

1995 | Buenos Aires

Elenco
Carlos Carella
María Fiorentino
Linda Peretz

Escenografía
Guillermo de la Torre

Dirección

Ismael Hasse

Teatro

Cátulo Castillo

2002 | New York

Teatro
IATI, New York, USA

Fue presentada, en 1995, en Tijuana, México y, en 1996, en Montevideo, Uruguay. También en el Teatro Nacional de Bogotá, Colombia, y en Costa Rica. En 1997 se representó en la ciudad argentina de Mar del Plata con Cipe Lincovsky, Carlos Carella y Linda Peretz y en San Juan de Puerto Rico. Se representó, en 1998, en Jaén, España, y Medellín, Colombia. En julio de 2000 fue estrenada en Galicia, en “galego”, en el marco del Festival Internacional de Teatro de Rivadavia. En julio de 2001 en Nueva York, en el Teatro La Tea de Manhatan. En 2016 en Gran Canaria, España.

2017 | Argentina

Espacio Estela Cultural de Longchamps, y en Casa de la Cultura de Adrogué, Provincia de Buenos Aires.

Campana, Provincia de Buenos Aires.

Villa La Angostura, Río Negro.

La cumbrecita, Córdoba.

2017 | España

Madrid, dirigida por Jorge Cassino.

Gran Canaria, dirigida por Elsa Montenegro.

CRÍTICAS

1995 | Buenos Aires

Gerardo Fernández- Clarín
“Tres a quererse”

“Sucede con bastante frecuencia con las obras extranjeras, y más aún con los clásicos. Pero no suele pasar, con los autores nacionales, que una pieza parezca bastante mejor en la lectura que en la representación. Y no precisamente porque el texto sea muy bueno pero presente insalvables dificultades de montaje, sino porque se le adivinan potencialidades dramáticas y vertientes de significación que la versión no explora o no proyecta adecuadamente.
Tal es el caso de Compañía. El más reciente estreno de Eduardo Rovner parece ser, asimismo, el caso de una pieza más trascendente de lo que cree su propio autor o, siquiera, de lo que el pudor le permite declarar. (...)
Lo que comenzó siendo un divertido cuadro realista- naturalista se va tensando, desfigurando, exasperando hasta alcanzar extremos de absurdo y de violencia que mucho más que con Ionesco, se emparentan y se definen por comparación con el teatro de un admirado –y admirable- colega británico, Harold Pinter. En efecto, no sólo las situaciones, sino el juego mismo de las palabras y su concatenamiento, tienen esa ambigüedad inquietante, esa larvada ferocidad que caracteriza la escritura del autor de Viejos tiempos.
De ese modo y paso a paso, Compañía va trascendiendo la problemática de la pareja (que Rovner exploró desde su primera obra, hace ya veinte años) y se va convirtiendo en un ominoso cuadro de la enajenada agresividad del hombre contemporáneo.”

Luis Mazas - La Razón- 14/6/96
“Soledad para tres”

“(...) Con una hábil oscilación entre la comedia de situaciones y el grotesco, esta pieza de Rovner ausculta sobre la pareja humana, recrea ese virtual sentido de inadptabilidad entre el hombre y su existencia en el mundo. Es decir, un contraste irreductible entre su esencia y su existencia. No hay pirotecnia vana en Compañía sino más bien genuinos recursos, que transforman a la obra en un válido testimonio de nuestro tiempo. Lo que importa, como natural decantación de esta propuesta, es la voz que se alza contra cualquier forma de hipocresía y, también, contra los indiferentes de la vida.
El dramaturgo ha construido así una obra de interés, a la vez que inquietante. El humor se convierte en disfraz de un patetismo que a veces sobrecoge.
(...) Compañía replantea una dolorosa visión, casi un espejo de los afectos, algo así como un ensayo sobre la desgracia de la felicidad: el paso del tiempo.”

La Corte- Julio 1996
“Los deseos censurados”
“Una mirada imaginativa sobre los conflictos interiores en Compañía de Eduardo Rovner en la Sala Cátulo Castillo”
Como toda temática universal, la de los deseos merece que se hable en extenso de ella y de las historias que se tejen en su seno y la pieza Compañía de Eduardo Rovner es una fiel representante de los conflictos que generan en los hombres la contraposición de sus deseos contradictorios, tal vez.
El texto de la obra es preciso y pausado, firme e interesante por su contraposición de lo desopilante con lo cotidiano y lleno de maravillosos silencios que se convierten en un segundo y revelador diálogo.”

El Cronista- 14/6/96
Jorge Dubatti
“Comedia negra de Eduardo Rovner”

“Un triángulo de convivencia entre la ley y las fuerzas del deseo”
“Compañía encarna el conflicto entre la ley y el deseo. Así lo ha explicado alguna vez su autor, Eduardo Rovner: “En Compañía aparece algo que está en casi todas mis obras: el conflicto entre las fantasías o las pasiones del hombre y las estructuras que intentan ceñir sus sueños”. La estructura es, en este caso, la institución matrimonial, con su estatuto consuetudinario de deberes y derechos. Rovner imagina una quiebra de dicho estatuto por la apertura de una pareja tradicional hacia un extraño, muy especial menage a trois, cuyo fundamento de valor no radica en el impulso sexual sino en la necesidad de acompañar y sentirse acompañado. Rovner lo justifica filosóficamente: “ En mis obras me gusta jugar con la posible ruptura (de las estructuras) porque creo que hay una tendencia inevitable en la historia de la humanidad: la de la lucha permanente entre las leyes y las pasiones del hombre. Las pasiones humanas hacen que las leyes se rehagan y las nuevas formulaciones de las leyes vuelven a ceñir las pasiones intentando reordenar el caos”. Este es el trasfondo problemático de Compañía, que trabaja constantemente la tensión entre la ingenuidad del planteo de Osvaldo (la posibilidad de que él, su esposa Ana y la recién, apenas conocida Magda puedan vivir juntos), como expresión rotunda de la naturaleza pura y brutal de la fantasía, y la violencia del enfrentamiento del deseo con las estructuras culturales. El choque genera una mezcla de horror y risa, estallidos de comedia negra que Rovner maneja con notable firmeza de oficio dramatúrgico.”

La Razón- 6/6/96
Maritza Lizet Gueler
“Pelea por la felicidad”

“(...) “Osvaldo es un romántico –advierte Carella- que trae un elemento que, para la sociedad actual es perturbador, dice la verdad. Siempre mantuvo una relación correcta con su mujer, fue un hombre fiel. Sin embargo, más allá de la anécdota, Compañía apunta a algo más profundo que tiene que ver con lo que va perdiendo el hombre en relación con una sociedad que devuelve cada vez menos cosas, y entre las que devuelve, están el estrés, el cansancio, al imposibilidad de una buena relación.” “La obra, -acota Hase- se plantea como una provocación que puede despertar acuerdos o desacuerdos, solidaridad hacia la situación que se vive, comprensión o rechazo. Cualesquiera de esas manifestaciones son bienvenidas, cualesquiera de ellas, menos la indiferencia. De una manera o de otra, el espectador tomará partido desde la platea. Sin duda, Compañía es una pelea legítima por la felicidad.”

Página 12 11/6/96
Hilda Cabrera
“Eduardo Rovner: veinte años de teatro nacional”

“Hace veinte años, establecida ya la dictadura militar, el dramaturgo Eduardo Rovner estrenaba por primera vez una obra suya Una pareja (...). Rovner escribía por entonces obras cortas negras, como Una foto (...). “Tomaba una situación y empezaba a enrarecerla”, rememora en una entrevista con Página 12 a horas del estreno de otra pieza suya. Se trata de Compañía, que no es precisamente negra como aquellas, aunque sí enrarecida a través de lo que el autor denomina “escaloncitos de extrañamiento” (...) “propone un juego solidario desde los sentimientos, y no desde la reflexión, porque si uno lo piensa un poco, tiraría a la invitada por la ventana”, según Rovner. No importa entonces si esa mujer es real o producto de una ensoñación, “lo que interesa es que el espectador ejercite la doble mirada, que algo pueda ser esto y lo otro, de modo que en esa escalera de extañamientos cada peldaño sea a un mismo tiempo raro y natural.”
(...) Ex director del Teatro General San Martín, técnico en electromedicina (trabajó en contacto con lisiados graves), psicólogo social y músico, Rovner cuenta que escribe como si se tratase de una partitura. Cuarteto y Tinieblas de un escritor enamorado fueron inspiradas en la música. “En Tinieblas...(estrenada en 1994) me di el gusto de colocar entre escena y escena composiciones para violín y piano, de las que yo había tocado alguna vez. Son jueguitos...”. En Compañía se conforma con un tango. En esta obra (...) “enrarecida” con toques de humor, absurdo y violencia, se escuchará sólo el famoso tango “Remembranzas”. El crescendo habrá que buscarlo en la acción.”

1996 | Uruguay

Últimas Noticias- 4/5/96
“La Gaviota anuncia Compañía”

Eduardo Rovner es un autor ampliamente conocido en Montevideo (...). El teatro de Rovner tiene la característica de emplear la clave humorística para plantear la necesidad de recuperación de los afectos como forma de solución a todos los conflictos actuales. En Compañía se analiza la relación matrimonial, huyendo de los análisis sin esperanza hacia un tono diferente lleno de posibilidades de reconciliación”.

El Diario- 16/5/96
“Con el toque de Denevi mañana se estrena Compañía”

“(...) Compañía intenta plantear el conflicto entre los deseos del hombre, sus pasiones, y las estructuras culturales que no le permiten expresar y vivir muchos de ellos.
También trata de cómo la posibilidad de la pérdida del afecto de un ser querido o la desesperada necesidad de compañía pueden transformar a la persona más generosa y, aparentemente más inofensiva, en alguien capaz de llegar a situaciones límite de violencia con el fin de retener al otro o de no sentir la humillación y la angustia de ser abandonado y, en definitiva el miedo a la soledad.
El conocido dramaturgo Roberto Cossa ha dicho en el programa que en Casa de muñecas la protagonista, Nora, le dice a su esposo sobre el final de la obra: “Sentáte, Teorvaldo, tenemos que hablar”. Según los entendidos ese bocadillo marcó el comienzo del teatro contemporáneo. Más de medio siglo después, un señor llamado Osvaldo llega a su casa de clase media de la ciudad de Buenos Aires y le dice a su esposa: “No sabés lo que me pasó”. Y así empiezan las peripecias de Compañía.
Nora clausura la historia. Osvaldo la abre.
En tiempos diferentes en claves distintas, ambas obras nos hablan sobre las costumbres de sus gentes, sus soledades, sus pequeñas hipocresías. Ibsen construyó un drama social. Rovner transita con toda libertad por el absurdo y el grotesco.”

Rayuela- 23/5/96
Sergio Dotta
“Solitario triángulo”

Son seres patéticamente solos: humanos que, casi sin darse cuenta, han perdido la capacidad de comunicarse, transcurren por la vida con su carencia a cuestas, con su soledad y su vacío afectivos. (...) Una vez más, Rovner nos regala con una arquitectura dramática sólida y sugerente, donde las alusiones tienen más fuerza que los diálogos pese a que estos tienen un chisporroteo por momentos alucinante y son, en todos los casos, de una calidad infrecuente. Después de “Volvió una noche” (un prodigio de ternura y onirismo), el autor argentino muestra otra vez un gran amor por sus criaturas: las acompaña, las justifica y siempre responde por ellas. Indudablemente el nombre de Rovner está indisolublemente ligado a la mejor dramaturgia rioplatense contemporánea. Hay humor en “Compañía”; pero esa gracia se presenta en pinceladas patéticas, como una defensa que el espectador debe asumir ante el dolor que le provoca la realidad más profunda que se presenta en el escenario.”

Jorge Arias- La República- 27/5/96
“El complejo contenido de un triángulo sin puntas”

El teatro de Eduardo Rovner vive de difíciles equilibrios. Todas sus obras son un compromiso, a menudo entre lo real y lo irreal, entre la vida cotidiana y la fantasía; pero también aparece en sus obras otra dimensión, la relación dialéctica entre el ser y el deber ser, que añade tensión al par realidad-fantasía.
Diríamos que Rovner, con su agudo sentido de nuestra realidad cotidiana, es un comediógrafo realista con algo de filósofo y otro poco de santo. Como Wilde cree que el mapa del mundo no está completo sin el país de Utopía, y como Chejov cree que la realidad se integra con lo que va a ser y con lo que debe ser. Uno de los ejemplos más claros y más valiosos es Compañía, que acaba de estrenarse en Montevideo y se presentará de inmediato en Buenos Aires y Bogotá. El espectador presencia la llegada a casa del marido (...) un funcionario y poeta a sus ratos que cuenta a su esposa (...) su encuentro con otra mujer. Por momentos creemos estar ante un sainete o una comedia realista: pero de inmediato la realidad parece abrirse y se empiezan a percibir luces que vienen de un más allá. Rovner alterna los cabos y cables a tierra con renovadas dosis de fantasía, de modo que el espectador va absorbiendo la irrealidad como por gotas: a medida que las absorbe, el autor propone cuatro pasos más en las nubes hasta transportar al público a un clima enrarecido e irreconocible (...).
Al mismo tiempo Rovner plantea problemas de conducta, enfrenta al público consigo mismo, al hacerle sentir casi razonable lo inadmisible y al forzarlo a cuestionar muchos de los supuestos de su existencia.
Si nuestra meta es el placer, la felicidad sensorial inmediata, ¿ por qué ser fieles en el matrimonio? Si puede existir la felicidad de a tres, ¿por qué? No intentarlo? Todo en el teatro aprovecha la energía de la ética y la fuerza huracanada que liberan nuestros choques con ella; y Rovner se instala en el ojo de la tormenta. Su diálogo es simple y firme, siempre relevante en su deliberada sencillez; las escenas se arman y desarman con facilidad y la expectativa está siempre presente y nunca es defraudada. Ante un público que rara vez aplaude a telón abierto, Compañía gozó varias veces de este homenaje excepcional.”

1996 | Santa Fe de Bogotá, Colombia

Vivir, la Prensa- 5/6/96
“Tres son compañía”

“Es una obra que se disfruta de principio a fin. Sin necesidad de elementos escenográficos, trucos y montajes. Compañía plantea de una manera irónica y con mucho humor negro, la anécdota de una pareja que luego de 25 años de matrimonio siente cómo la soledad los invade (...).
Original del dramaturgo argentino Eduardo Rovner (...). A partir de un texto, que es bastante descomplicado, simple y no muy profundo filosófica, ni dramáticamente, se ahonda en lo que piensan y sienten los personajes cuando se les hace una propuesta extraña, que los descoloca frente a todo lo convencional, a lo que ellos son como entes sociales. El concepto de completud, parecería ser una necesidad de la existencia del amor. Se busca, entonces, en la idea de compartir con terceros la propia relación de la pareja establecida, en un triángulo donde además cada uno tendría que permitir y acceder a la individualidad de los otros, con el único propósito de que la soledad que a todos nos cobija, sea una soledad acompañada, y de que el ser individual logre su plena realización”.

Programa de mano Teatro Nacional de Bogotá, Colombia
Vicky Hernández
“La condición humana, inmutable, encuentra cuestionamientos nuevos para sentimientos eternos.

La pareja como materialización del amor no parece bastar para que los individuos puedan realizar sus deseos, apetencias y anhelos, para que puedan expresar su ser de manera completa. El concepto de completud, parecería ser una necesidad de la existencia del amor. Se busca, entonces, en la idea de compartir con terceros la propia relación de la pareja establecida, en un triángulo donde, además, cada uno tendría que permitir y acceder a la individualidad de los otros, con el único propósito de que la soledad que a todos nos cobija, sea una soledad acompañada, y de que el ser individual logre su plena realización.”

2002 | New York

Total Theater
"Una produccion directa y animada".

(011) 4826-4255
(011) 5639 3853
eduardo.rovner@gmail.com