Concierto de aniversario (Montevideo)

SINOPSIS

Cuatro viejos fanáticos de Beethoven -quien simboliza para ellos la libertad, la paz y la alegría-, integran un cuarteto de cuerdas. Sucede que consiguieron, para el día siguiente, un concierto por televisión que anhelaban desde hacía mucho tiempo y esto hace que comiencen a ensayar con mucha ansiedad. Pero en la habitación de al lado de donde ensayan, está la mujer de uno de ellos, muriéndose. Los lamentos de ella y sus requerimientos, interrumpiendo el ensayo, enervan cada vez más a los viejos quienes oscilan entre tratar de ser indiferentes al sufrimiento de la mujer y la ira y la desesperación por no poder seguir ensayando. Por otra parte no interpretan, sino que simulan hacerlo, acción que provoca situaciones conflictivas entre ellos por no seguir perfectamente la música grabada.
La acción se va desarrollando de esta manera, hasta que aparece, sobre el final, el hijo, quien había ido a buscar remedios para la madre y, al volver, la encuentra maltratada físicamente.
Frente a los reclamos desesperados del hijo, que entra en escena con la madre malherida, terminan, en nombre de la libertad, la paz y la alegría, simbolizadas por Beethoven, matándolos a los dos.

Concierto de aniversario es una metáfora sobre la insensibilidad y la intolerancia de los grupos que intentan imponer “su” verdad y habla, también, del doble discurso al que nos tienen acostumbrados muchos grupos de poder. Doble discurso que ha hecho, además, que palabras como libertad, justicia, democracia, paz, que representaban valores indiscutibles para nuestra cultura, vayan quedando vacías de contenido.
Ganadora del Primer Premio Nacional de Dramaturgia, fue estrenada en 1983 en Teatro Abierto, y seleccionada para representar a Teatro Abierto en el Festival de Teatro de La Habana, Cuba, en 1984 y en el Teatro Municipal de Lima, Perú. También se representó, durante 1991, en Arizona, U.S.A., dirigida por David Foster. Fue editada por Editorial De la Flor de Buenos Aires, en el Tomo 2 de las obras de Eduardo Rovner.
Su versión más extendida: Cuarteto, de 75 minutos, fue estrenada en 1991 en el Teatro Municipal Gral. San Martín de Buenos Aires, con dirección de Sergio Renán. Después de una exitosa temporada de tres meses, en la que recibió muy buenas críticas, recibe el Premio ARGENTORES 1991 al mejor drama teatral del año.

Personajes: 6
Escenografía: 1
Duración: 40 min.

PUESTAS

Teatro
Circular de Montevideo – Uruguay

OTROS ESPECTÁCULOS DEL AUTOR

CRÍTICAS

Rovner: La proyección estética de un humanismo militante
“La pieza tiene valores alegóricos. Es una metáfora de toda forma de autoritarismo. Muestra como la representación de la violencia distorsiona la realidad a través de la intertextualidad expresionista y del absurdo en la composición de esos músicos fanáticos. Rovner maneja maravillosamente su virtud para desplegar su rico abanico de efectos de humor negro, lo cual convierte en Concierto de aniversario en una obra de artistas sinistros. En nombre de Beethoven y los más altos ideales se mata la pureza y se empuja la agonía hacia la muerte. El hombre se vuelve trivial y sus intereses son superfluos. Esta notable pieza representa la impronta de la experiencia social, su signología no se simplifica dentro de un esquema alegórico. La producción dramática de Eduardo Rovner es una ‘proyección estética de un humanismo militante’.”
Cristina Landó- Guía del Ocio

“Si se considera que el Teatro Circular de Montevideo es un asiduo frecuentador de autores argentinos, y que particularmente Eduardo Rovner viene cosechando nutridas plateas y aplausos en el Teatro de la Gaviota desde hace varias temporadas con Volvió una noche – pieza que, además, fue llevada, a los escenarios hispanoparlantes de Estados Unidos con la misma protagonista Lilián Olhagaray allí laureada-, no sorprende que este autor ocupe un segundo escenario montevideano con esta obra, que quien esto escribe tuvo oportunidad de ver en el Teatro Municipal General San Martín a principios de la década del ’90.
Su asunto presenta a cuatro músicos fanáticos de Beethoven, ocupados en ensayar un cuarteto que habrán de interpretar para la televisión celebrando el aniversario del genio de Bonn. El autor no deja deliberadamente en claro si los cuatro ejecutantes son profesionales imbuidos en su tarea o meros aficionados despistados, porque lo central no es el ensayo sino las connotaciones que Rovner dispara subrayando la lucha por el poder, el desinterés por el mundo que los rodea y por sus seres queridos, los excesos a los que pueden llegar en esa actitud, y otras interpretaciones que al espectador puede sugerirle un texto muy abierto que admite muchas lecturas. Así, no resulta ajeno el recuerdo de Ionesco, particularmente Las sillas, con el absurdo como fondo y forma de expresión escénica para conformar una tensa alegoría del egoísmo humano. Lo que sí resulto una grata sorpresa fue el cuarteto de actores que funcionan con una precisión de relojería y la firmeza con que la directora Patricia Yosi, en su segunda labor como tal (...) manejó un elenco prácticamente sin fisuras y un asunto con claro concepto de la intención del autor.”
Jorge Pignataro

“Esta pieza de Rovner posee una vigencia filosófica de infinitas dimensiones. Es el trasiego constante de la riqueza ala miseria, hace del individuo un objeto inmediato, tocable, sufriente.Concierto de Aniversario representa una metáfora dinámica de cualquier forma de despotismo. Sobre la base de una subyacencia intertextual expresionista y absurdista, que traza a esos músicos fanatizoides. Eduardo abre un abanico de humor negro cuya extensión sincretiza los sistemas teatrales articulando ángulos siniestros. Los principios básicos se vuelven vacuos y el hombre es un sujeto accesorio. La espléndida obra lleva la impronta colectiva social. Su potencial dramático- texto imagen- genera un compacto estructural y conflictivo que se yuxtapone al original que, hoy día se mantiene vivo en el marco democrático.”
Cristina Landó – Guía del Ocio

“Un clima opresivo se adueña de la sala dos del Circular, con un texto que habla de otros tiempos, pero también de cualquier tiempo. Si bien la simbología puede resultar algo simplista, no deja de tener seducción. Aquello de Mefisto de que el protagonista era solamente un actor para justificar cualquier acercamiento al nazismo puede ampliarse a estos músicos que aprovechan el arte para cometer sus tropelías, siempre en nombre del magno Beethoven, que en sus ideales andaba bastante lejos de estas criaturas miserables.”
Alfredo Goldstein

(011) 4826-4255
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