SINOPSIS

Espectáculo integrado por “El poeta y el sepulturero” y “Viejas ilusiones”

PUESTAS

Elenco
Alfredo Castelliani
Santiago Ríos

Diseño de Vestuario y Escenografía
Cecilia Stanovnik

Diseño de Luces
Horacio Efron

Música
Pablo Rovner

Producción Ejecutiva
Andrea Czarny

Asistente de Dirección
Violeta Zamudio

Directora Asistente
Yanina Leandra

Dirección
Eduardo Rovner

Teatro
Teatro del Nudo

Fecha de estreno
3 de agosto de 2007

OTROS ESPECTÁCULOS DEL AUTOR

CRÍTICAS

Crónicas de humor (negro) y de muerte

El espectáculo de Eduardo Rovner ofrece dos piezas cortas muy bien logradas con un mismo hilo conductor.

Dos obras de media hora cada una, en una misma puesta: Finales felices ofrece dos historias atractivas y bien contadas, separadas por un intervalo de diez minutos. Alfredo Castellani y Santiago Ríos son los actores que interpretan, con caracterizaciones logradas, a los personajes de las piezas cortas que componen Finales felices -espectáculo recientemente estrenado en el Teatro del Nudo-, escritas y dirigidas por el reconocido dramaturgo argentino Eduardo Rovner. Una propuesta que apela a géneros clásicos, al humor, a la anécdota simple, a la sorpresa y a las emociones.
Los textos son independientes uno de otro, no hay conexión entre las historias ni los personajes. Los puntos en común de las dos obras son, básicamente, el estilo del autor -que sabe sostener la tensión dramática-, y el humor, si bien encarado de distinta forma en cada caso.
El poeta y el sepulturero es un policial negro, aunque el género se va revelando junto con el desenlace. Viejas ilusiones es un grotesco. El final feliz, en ambos casos, es una ironía con la que juega el título de un espectáculo sencillo, pero en el que hay mucho ingenio puesto en juego.
El encuentro entre un poeta incomprendido y con vanas aspiraciones -que dedica sus días a escribir las lápidas de las tumbas del cementerio del pueblo en el que vive- y el sepulturero, un hombre recién llegado al lugar, parece casual; sin embargo, de un modo inteligente, el diálogo va descubriendo una historia que los une y que causará impacto en el espectador. En la segunda mitad de la puesta, una madre de 120 años y una hija de casi 100 protagonizan escenas donde el humor (negro) cobra absoluto protagonismo, pero ponen un espejo frente a las frustraciones, deseos no cumplidos y postergaciones fatales en el que cualquiera puede verse reflejado o proyectarse y, tal vez, actuar a tiempo.
El poeta y el sepulturero transcurre en un bar que ya no funciona como tal, sino como oficina. Allí, el poeta escribe las lápidas y pretende tener gran vuelo poético. Viejas ilusiones nos muestra a dos ancianas patéticas hasta el absurdo, en su casa, que anhelan vivir lo que de jóvenes no se atrevieron a hacer. Con pocos, pero suficientes elementos, el escenario recrea esos espacios.
Imágenes poéticas que se intuyen y también se ven. Buen ritmo, personajes con rasgos correctamente definidos, interesantes anécdotas (una intrigante, la otra divertida) que captan sin dificultades la atención de la platea y correctas interpretaciones. Y la música de Pablo Rovner, que ayuda a crear climas.
Finales felices no permite que el espectador se aburra, no le da tiempo ni ocasión. Invita a la reflexión sin grandilocuencias y, por sobre todo, entretiene.

María Ana Rago. Clarín, 23/08/07

(011) 4826-4255
(011) 5639 3853
eduardo.rovner@gmail.com