Sueños de náufrago

SINOPSIS

La obra comienza en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando Eugenio, un autor de teatro, intenta escribir una obra que sea un grito de alerta sobre el destino de la humanidad y su posible hundimiento, pero Arístides, el personaje que se le aparece como protagonista de ella, -arriba de una balsa a la deriva-, es alguien al que no le importa nada de la humanidad. Lo único que le interesan son las mujeres y el placer.
A partir de este conflicto, la acción se desarrolla con Eugenio desesperado por convencer a Arístides de la gravedad de la situación por la que atraviesa el mundo y de la importancia de transmitir ese grito de alerta. Arístides, por su parte, le propone a Eugenio otras posibles obras en las que ambos se divertirían, con mujeres que hace aparecer de un ropero, pero el autor se opone porque esas obras carecerían de un significado trascendente. También aparece otro personaje, un productor, el que, aliándose a Arístides, le insiste a Eugenio sobre la conveniencia de aceptar las propuestas del personaje, porque “el teatro es para divertirse, no para sufrir”.
El segundo acto transcurre 50 años después, con los mismos personajes manteniendo igual disputa, pero esta vez frente a la posible desaparición del mundo debido a un desastre atómico. Cada uno de los dos reafirma su posición, a pesar de que Arístides, durante ese tiempo, para satisfacer a Eugenio, ha leído y estudiado para hacerse culto y sensible a los problemas de la humanidad, pero sus lecturas las interpreta desde su simplicidad. La obra llega a su clímax cuando Eugenio, tratando de enseñarle a Arístides cómo interpretar su obra, se pone en el lugar del personaje y comprende cuánto se halla él también “a la deriva”.
El final llega con Arístides proponiéndole que haga una obra con él, pero tal como es y no con la personalidad que le quiere imponer Eugenio. Los dos, ya viejísimos, casi atemporales, terminan brindando por las innumerables obras que harán juntos en el futuro.
La obra plantea el conflicto entre los deberes trascendentes del hombre y sus ansias de placer. También habla de los artistas frente a la creación, donde muchas veces las imágenes se contraponen a las ideas que pretenden transmitir y, por otro lado, de la imposibilidad de dominar al otro, aún en la propia fantasía.
Sueños de náufrago, se estrenó en 1985, dirigida por Sergio Renán, en el Teatro Fundart, de Buenos Aires, realizando una exitosa temporada de tres meses, con excelentes críticas.
Editada en el Tomo 2 de las obras de Eduardo Rovner, por Editorial De la Flor.

Personajes: 5
Escenografía: 1
Duración: 80 min.

PUESTAS

Elenco
Hugo Arana
Arturo Mali
Constanza Maral
Salo Pasik
Sheila Anzarut

Escenografía
Guillermo de la Torre

Dirección

Sergio Renán

Teatro

Teatro Fundart

Esta pieza fue, también, puesta en escena en varias provincias del país y en abril de 1997 en Montevideo.

CRÍTICAS

“El hombre como náufrago”- Jorge Arias- La República” (Uruguay)
“(...) Si en la célebre obra de Pirandello seis personajes buscaban un autor, en Sueños de náufrago autor y personaje se encontraron al comienzo de la obra.
Este comienzo transcurre antes que haya empezado la pieza a la que habría de pertenecer el personaje: pero esta paradoja, que Rovner instala en la primera escena, es el conflicto y es la obra. Toda la obra puede ser vista como lo dice Rocío Villamil en el programa de mano, como un homenaje “...a todos aquellos que...dedicaron su vida a perseguir un sueño...la convivencia con nuestra imaginación en un mundo donde la fantasía ha sido postergada y escondida...”
(...) No se trata ya de que haya espacio para el sueño; quizás hay ya demasiados sueños; quizás demasiadas cosas, en nuestras vidas, son pura ilusión. El hombre está a la deriva, pero lo sabe. Y desde una balsa en la tormenta en medio del mar, aún grita Socorro.(...)”

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