Autores:
Eduardo Rovner y César Oliva
Elenco
Graciela Dufau
Fabián Vena
Aldo Barbero
José María López
Luis Campos
Sebastián Richard
Néstor Caniglia
Graciela Muñiz
Héctor Nogués
Omar Kuhn
Marcelo Melingo
Juan Pablo Carrasco
Edgardo Arias
Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín
Escenografía y Luces
Héctor Calmet
Vestuario:
Maydée Arigós
Dirección:
Hugo Urquijo
Adelaida Mangani
Teatro:
Teatro Gral. San Martín. Sala Casacuberta
Fecha de Estreno:
Mayo de 2009
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“En la obra, las escenas de la vida ya de por
sí poética de García Lorca, alternan
con textos de su obra y crean un clima conmovedor que
alcanza a toda la platea. El grupo de titiriteros aporta
la magia de objetos simbólicos de enorme belleza
como pájaros blancos que alternan por momentos
con otros negros y acerados, mientras que en una escena
de "Bodas de sangre" La Luna y la Mendiga
toman enormes dimensiones, o con grandes abanicos reflejan
la españolidad en las escenas culminantes. La
actuación del numeroso elenco encabezado por
Fabián Vena como Federico, Graciela Dufau como
la protectora Esperanza Rosales o Aldo Barbero en el
rol del padre, entre otros, alcanza el vuelo que la
obra tiene y crean un clima realmente conmovedor. Cabe
señalar que la inclusión de fragmentos
de las poesías del poeta granadino está
ampliamente justificada por la estructura de la pieza
y por el trabajo de los actores que le dan, con naturalidad,
la grandeza que esos textos tienen sin caer en la ampulosidad
del recitado”.
Leonor Soria. Telam
“La obra, interpretada por Fabián Vena,
Graciela Dufau, entre otros, se basa en los últimos
días de vida del poeta.
Un impecable trabajo de dirección ha logrado
que la puesta de La sombra de Federico -estrenada en
la sala Casacuberta del teatro San Martín- sea
un espectáculo para ver y volver a ver. Adelaida
Mangani y Hugo Urquijo ensamblaron títeres y
actores sobre el escenario de modo que la combinación
resulta natural y atractiva. La historia que se cuenta
es de un hondo dramatismo (matizado con pequeñas
y justas dosis de humor), en un relato exquisito.
(…)
Una obra que muestra cómo el enfrentamiento político
termina enfrentando a hermanos. Y que remite a la Guerra
Civil española, pero también a cualquier
guerra, a cualquier muerte injusta. La sombra de Federico
alterna pasajes de obras de Lorca -una selección
muy acertada-, con la historia que se está contando.
Los versos del poeta aparecen para sugerir que Lorca
narró, anticipándolo, su fin. Aunque fue
asesinado por "rojo", por "marica"
y por "pluma peligrosa", Lorca, como él
mismo dice siendo una sombra, sigue vivo”
María Ana Rago. Clarín.
“Desde un retrato ubicado en el centro del escenario,
el inolvidable poeta transmite serenidad a través
de una pequeña sonrisa. De inmediato, un grupo
que calza ropas negras aparece sosteniendo pájaros
luminosos de suave aleteo. Luego surge un hombre vestido
con u traje blanco, quien tras exclamar que ‘sobre
las tablas seguimos existiendo’ pide que le expliquen
cómo fue su muerte, porque ‘necesito saber
ara descansar en paz’. A partir de allí,
en medio de un constaste argumental de luces y sombras,
se desarrolla una historia que describe las vivencias
de ese hombre que ahora es una suerte de fantasma que
desanda el camino y recorre sus ultimas semanas de vida.
(…)
El autor argentino Eduardo Rovner y el español
César Oliva desplegaron con los elementos mencionados
un amplio panorama narrativo que incluye los diálogos
de Lorca con su afligido padre, la vinculación
que mantuvo con Luis y su madre Esperanza Rosales, el
encuentro con el gobernador José Valdez (ya preso
en Granada) y el instante en que lo matan. En distintos
tramos emergen, asimismo, versos de la pieza Doña
Rosita, la Soltera, un fragmento del poema “La
casada infiel” y trozos de varias de sus obras
claves”.
Rafael Granado. VEA MÁS
“No es un esoterismo profano pretender que algunas
sombras tengan angustia metafísica. Pero interceptar
la sombra de Federico García Lorca para convertirla
en el irremisible espectáculo de si misma, es
una tentación. Eduardo Rovner y César
Oliva asumieron este singular arrebato escénico,
contando con la mítica aquiescencia de un Federico
nostalgioso, que no pudo construir el poema de su indescifrable
muerte. La sombra de Federico podría ser un drama
litúrgico, una alegoría vivencial, una
especie de auto sacramental perdido entre candilejas
o un artificio imaginario para fusionar el teatro al
mimetismo eterno de la vida. El resultado es un sugestivo
espectáculo que se arrima al barroquismo y termina
seduciendo con un beatífico despliegue escénico
en el que la acción y la sensación se
fusionan”.
Norma Dumas. Revista Veintitrés
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