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| Sueños de
náufrago |
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Personajes: 5 Escenografía:
1 Duración: 80 min.
La obra comienza en los inicios de la Segunda Guerra Mundial,
cuando Eugenio, un autor de teatro, intenta escribir una
obra que sea un grito de alerta sobre el destino de la
humanidad y su posible hundimiento, pero Arístides,
el personaje que se le aparece como protagonista de ella,
-arriba de una balsa a la deriva-, es alguien al que no
le importa nada de la humanidad. Lo único que le
interesan son las mujeres y el placer.
A partir de este conflicto, la acción se desarrolla
con Eugenio desesperado por convencer a Arístides
de la gravedad de la situación por la que atraviesa
el mundo y de la importancia de transmitir ese grito de
alerta. Arístides, por su parte, le propone a Eugenio
otras posibles obras en las que ambos se divertirían,
con mujeres que hace aparecer de un ropero, pero el autor
se opone porque esas obras carecerían de un significado
trascendente. También aparece otro personaje, un
productor, el que, aliándose a Arístides,
le insiste a Eugenio sobre la conveniencia de aceptar
las propuestas del personaje, porque "el teatro es
para divertirse, no para sufrir".
El segundo acto transcurre 50 años después,
con los mismos personajes manteniendo igual disputa, pero
esta vez frente a la posible desaparición del mundo
debido a un desastre atómico. Cada uno de los dos
reafirma su posición, a pesar de que Arístides,
durante ese tiempo, para satisfacer a Eugenio, ha leído
y estudiado para hacerse culto y sensible a los problemas
de la humanidad, pero sus lecturas las interpreta desde
su simplicidad. La obra llega a su clímax cuando
Eugenio, tratando de enseñarle a Arístides
cómo interpretar su obra, se pone en el lugar del
personaje y comprende cuánto se halla él
también "a la deriva".
El final llega con Arístides proponiéndole
que haga una obra con él, pero tal como es y no
con la personalidad que le quiere imponer Eugenio. Los
dos, ya viejísimos, casi atemporales, terminan
brindando por las innumerables obras que harán
juntos en el futuro.
La obra plantea el conflicto entre los deberes trascendentes
del hombre y sus ansias de placer. También habla
de los artistas frente a la creación, donde muchas
veces las imágenes se contraponen a las ideas que
pretenden transmitir y, por otro lado, de la imposibilidad
de dominar al otro, aún en la propia fantasía.
Sueños de náufrago, se
estrenó en 1985, dirigida por Sergio Renán,
en el Teatro Fundart, de Buenos Aires, realizando una
exitosa temporada de tres meses, con excelentes críticas.
Editada en el Tomo 2 de las obras de Eduardo Rovner, por
Editorial De la Flor. |
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| 1985 | Buenos Aires
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Elenco
Hugo Arana
Arturo Mali
Constanza Maral
Salo Pasik
Sheila Anzarut Escenografía
Guillermo de la Torre
Dirección
Sergio Renán
Teatro
Teatro Fundart
Esta pieza fue, también, puesta en escena en varias
provincias del país y en abril del ‘97 en
Montevideo. |

“El hombre como náufrago”-
Jorge Arias- La República” (Uruguay)
“(...) Si en la célebre obra de Pirandello
seis personajes buscaban un autor, en Sueños de
náufrago autor y personaje se encontraron al comienzo
de la obra.
Este comienzo transcurre antes que haya empezado la pieza
a la que habría de pertenecer el personaje: pero
esta paradoja, que Rovner instala en la primera escena,
es el conflicto y es la obra. Toda la obra puede ser vista
como lo dice Rocío Villamil en el programa de mano,
como un homenaje “...a todos aquellos que...dedicaron
su vida a perseguir un sueño...la convivencia con
nuestra imaginación en un mundo donde la fantasía
ha sido postergada y escondida...”
(...) No se trata ya de que haya espacio para el sueño;
quizás hay ya demasiados sueños; quizás
demasiadas cosas, en nuestras vidas, son pura ilusión.
El hombre está a la deriva, pero lo sabe. Y desde
una balsa en la tormenta en medio del mar, aún
grita Socorro.(...)” |
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