SINOPSIS

Cáceres decide suicidarse dándose un disparo en el corazón. Es llevado al hospital donde tratan de hacer lo posible para salvarlo, inútilmente. Cáceres muere, y una vez que su alma se desprende puede observar como los médicos tratan de reanimar su cuerpo ya sin vida.
El alma de Cáceres es trasladada al Tribunal de los Suicidas donde se decidirá si su vida ha sido correcta o no. Una vez allí el protagonista se encuentra con el Juez, un fiscal y un jurado compuesto de suicidas, quienes pronunciarán un dictamen sobre su comportamiento. Este tribunal acusa enérgicamente a Cáceres quien defiende su conducta argumentando la honradez que práctico durante su vida, considerando que merece recibir por ello la paz eterna como recompensa. En el momento en el que ya no podía establecerse un acuerdo entre el protagonista y el tribunal, interviene “el Señor” en favor del acusado dándole la posibilidad de explicar su honradez. Entonces Cáceres expresó que su intención fue ser un ejemplo moral para los suyos, y que al verlos por el mal camino, dispuso suicidarse con el fin de hacerlos sentir culpables. Ante estas declaraciones, “el Señor” le reprochó no haber comprendido las debilidades de sus familiares y el tribunal no haber actuado frente a la corrupción y las injusticias. Cáceres es considerado culpable y condenado a ser un alma en pena pudiendo ver el mundo de los suyos, pero sin poder intervenir en sus vidas. “El Señor” le advierte que una vez que limpie su orgullo es posible que logre alcanzar la paz eterna.
A partir de ese momento, Cáceres debe observar distintos momentos de la vida de su familia, encontrándolos cometiendo actos deshonrosos que lo humillan. Vanamente trata de intervenir en sus decisiones ya que estos no pueden oírlo.
Ante semejante situación, Cáceres se desespera y le reprocha al tribunal ser cruel al mostrarle una realidad que él ya no puede modificar desde la muerte. Frente a esta reacción “el Señor” le dice que la falta de compromiso no hace a un hombre honrado, y que para construir un mundo mejor hay que destruir éste, hecho de mentiras, ambiciones y egoísmos.
Esta obra trata temas como la responsabilidad que el hombre tiene con respecto a su conducta en la vida y al mundo en el que vive, a la existencia de vida después de la muerte y las posibilidades de enmendar nuestros errores.

Personajes: 26
Duración: 90 minutos

PUESTAS

“Alma en pena”, basada en la obra de Francisco Defilippis Novoa: “El alma de un hombre honrado”

Teatro:
Nacional Cervantes

Fecha de estreno:
Julio de 1997

Directora general:
Alejandra Boero

Escenografía:
Tito Egurza

OTROS ESPECTÁCULOS DEL AUTOR

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CRÍTICAS

Hilda Cabrera- Diario Página 12- 27/8/97
“La muerte es un intervalo”

“Inspirado en una obra del teatro anarquista y libertario de principios de siglo, el texto tiene una dosis de sainete pero está pensado para reflexionar sobre otros tiempos difíciles.
Venciendo al tiempo y a la muerte, el alma en pena del suicida Cáceres desciende como los ángeles a lo que fuera su sitio en el mundo, para redescubrir desde su metafísico anonimato la decadencia moral de su familia: las complicidades de sus hijos, la complacencia de su mujer. Contubernios que son, en parte, espejo de una crisis moral que van más allá del propio entorno. Inspirada en El alma del hombre honrado, del entrerriano Defilippis Novoa (...) esta Alma en pena, de Eduardo Rovner, retrata esa decadencia a la manera del “drama irreal” del autor de María la tonta y He visto a Dios, pero desde una óptica más esperanzada. (...) esta Alma en pena parece querer evocar otras crisis morales, más cercanas.”

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